The Purple Rainbow Channel

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sábado, 22 de septiembre de 2012

Rainbow: conciertos


Conciertos



Por fin un post que siempre he querido hacer , espero lleguen al final de la reseña y la disfruten.
yo soy , Ernesto Vargas (Alucard) y por fortuna ustedes no comenzamos.

El cuero negro se hizo crespón, el Rock izó su bandera a media asta, Ronnie James Dio, una de las voces más virtuosas y carismáticas del movimiento, se fue de nuestro mundo dejando un vacío abismal en los corazones de los headbangers de todo el planeta. Esta triste pérdida es la que ha despertado mi deseo de rendirle un homenaje en forma de reseña, un tributo personal a este cantante, poeta, filósofo de la vida y sus sueños, artista con mayúsculas… Icono fundamental de todo un género musical.

Fuera bajo las órdenes de Blackmore (Rainbow), junto a la sombra de Iommi (Black Sabbath) o bajo su propio dictado homónimo (Dio), cada sílaba que entonó Ronnie se convirtió automáticamente en patrimonio histórico del Rock.

Nunca más nacerá hombre que reúna y soporte el peso cósmico de semejante voz, y tamaño sentimiento ulterior como el que logró aglomerar Dio en tan pequeño cuerpo, y mucho menos llevar todo ello con tan humilde sonrisa. Él nos tuvo engañados como a niños cuando en toda su carrera no paró de cantarle a ese arco iris, que no sería otra cosa que el puente de regreso hacia esa dimensión a la que él realmente pertenecía. Nuestro elfo juglar nos la jugó con su gran mentira piadosa. Nuestros oídos mundanos no estaban preparados para saberlo, ni siquiera lo estuvimos para sentir su mágica voz en semejantes desenlaces en los que él aposentó su colofón maestro, como en los finales de Mistreated y Still I’m Sad que se dieron aquí, en el estratosférico On Stage que Rainbow lanzó en 1977 y que aquí recrearemos si encuentro palabras para hacerlo. Difícil empresa.

Rainbow fue la formación milagrosa que liderada por el ex-Deep Purple Ritchie Blackmore logró reunir en poco tiempo a un elenco de prodigio, músicos de primera magnitud como Jimmy Bain al bajo, nuestro también desaparecido genio Cozy Powell a los parches y platillos, sumado al malabarista del sonido Tony Carey frente a los teclados, siendo este último un aderezo perfecto para acompañar los fraseos del dios de las seis cuerdas Blackmore, detonando juntos una pirotecnia sinfónica a dos colores que superaba los mejores sueños de la diosa Euterpe. Por último, y no menos importante, estaba el vocalista que, recién salido del grupo Elf, entraría en el fantástico feudo de Blackmore para empezar a escribir su propia leyenda… Nuestro Dio de ayer, hoy y siempre.

Se volvía a repetir el fenómeno del supergrupo, y juntos empezaron grabando un primer álbum, Ritchie Blackmore’s Rainbow (1975), seguido de ese hexateuco llamado Rising (1976), de cuya gira extrajeron temas para lanzar este álbum en vivo del que hablaremos, producido por Martin Birch, el último en sumarse de alguna forma a aquella Liga de los Hombres Extraordinarios.

Cinco años después de aquel Made In Japan de Deep Purple que fue para muchos la quintaesencia del álbum en vivo, Blackmore y los suyos se dejaban caer con este grandioso directo, la inmortalización de un evento que no tuvo nada que envidiarle al de Japón de los ex-compañeros del guitarrista de Somerset. Sin más demora, vista al frente, empieza la función…

Un arco iris de 12 metros de envergadura por 8 de altura se extendía gigantesco a lo largo del escenario, maravilla única de la luminotecnia de aquella época. Extraído el audio de la película Mago de Oz, por los altavoces sonaba a modo de intro la famosa canción Over the Rainbow, hasta que un histérico riff distorsionado enciende la mecha para que Kill the King estalle ante las rugientes masas. ”Danger, danger…” La silvestre naturaleza de este clásico, aún por domesticar en el estudio, era lanzada cruda a la concurrencia como primicia. Rock ‘n’ Roll frenético pronunciado por el maestro Dio con una vitalidad arrolladora, y riffeado por el proto-Metal visionario del jefe Blackmore. Bellísimo y cambiante kaleidoscopio melódico con el que nos sorprenden a mitad de canción, girando a gran velocidad en el engranaje dual de la guitarra de Ritchie y el Hammond de Tony, maravilla sólo comparable con la florida espiral de notas de aquel Burn de los Purple.

Pero lo que menos se espera es que la misma canción contenga a su vez un desenlace tan apocalíptico, de un Heavy Metal demasiado avanzado para la época, como lo es ese terremoto que nos machaca en los últimos segundos gracias a la devastadora aportación de Cozy Powell en la percusión, que apuntala titánicamente cada nota de ese riff demoledor que ejecuta el padre del clan, guitarrazo que por aquel entonces sólo encontraría alma gemela quizá en el letal riffage de la canción Dissident Aggressor, compuesta por unos jóvenes pecadores llamados Judas Priest. ”Oh, kill!”.

El pequeño gran front-man anuncia a los asistentes la siguiente canción. Man on the Silver Mountain es otro gran himno del combo, quizá el más famoso, con ese riff tan vacilón y netamente rockero, un riff de ésos que si tienes guitarra y te lo aprendes, te tienen que partir una silla en la cabeza para que pares de tocar tan adictivo bucle. La tan movida pieza sube de quilates al ser enriquecida por ese desparpajo entusiasta del cantante y las melodías que lo orlan en el pre-chorus. El galope que percute Powell en la recta final es remarcable, lapso que aprovecha Ronnie para colar fragmentos de la letra cual coletillas, una costumbre que desde entonces en adelante explotaría hasta convertirla en una de sus credenciales, una de sus inequívocas señas de identidad como genio único.

Este clásico es la primera parte de un medley o popurrí que enlaza con una improvisación llamada simple y claramente Blues, un diálogo juguetón de pentatónicas entre la guitarra del jefazo y el teclear del organista californiano, todo de gran suavidad ambiental y con cierta picaresca, hasta que a capella nos ataca Dio con el primer verso de Starstruck, que pronto explota como tercera extensión de esta mixtura, siendo esta última la única canción que extrajeron del fabuloso álbum Rising para este set-list. La tonada, tan fulgente de vida como las anteriores y tan grande como el álbum al que pertenece, muere pronto como un breve saludo de tralla para luego la banda silenciar sus instrumentos y dejar en solitario al gran Dio. Éste se recrea en pincelar con preciosos serpenteos una letra que improvisa para ir cerrando el círculo de este medley (esa sentida parábola que dibuja en “maybe today” me derrite por completo), anunciando poco a poco el retorno de Man on the Silver Mountain, pero de una manera sobrenatural, subiendo la intensidad progresivamente, y dando un término muy emocionante a esta peculiar suite. Chapó, maestro, chapó.

La hipnótica balada Catch the Rainbow es otro gran clásico que se manifiesta, puro trance místico que nos embrujará durante quince minutos y medio. Su tenue canto narra una especie de historia de amor acontecida en un viaje astral, dos improvisados jinetes del viento que toman el arco iris hacia el Sol, encontrando por el camino respuestas que la Vida esconde. ”Soft and warm”, “suave y cálido”, tal texto encuentra sus melodías afines, que enlazan de forma divina el triste murmuro con el clamor más devoto, interpretadas por el eterno vocalista, que hunde con excelso contoneo un ”to the sun” que cada vez que lo ondulaba en tan graves y suaves notas se ganaba una hectárea más de Cielo. La voz caminaba sobre el mullido cantar del bajo de Jimmy Bain, que llevaba su propio lenguaje mientras que a nuestra izquierda cristalizaban los fantasmales fraseos en flanger de Blackmore. A la derecha, no podemos obviar esa holografía de un paisaje bucólico que recreaba Tony Carey con sus teclas mágicas, sólo comparable a los fastuosos horizontes de melotrón que labró King Crimson en la primera mitad de aquel decenio.

A poco de cumplirse los 6 minutos, ese plácido sueño que conquista los cielos se vuelve tumultuoso, enardeciendo Dio a la caballería que lo ampara con un ”Taking to the sky” que alza y caracolea a su deífica usanza, desatando toda una tormenta tras de sí, aureolada por un bellísimo coro tecleado por Carey que es ejecutado sin descanso cual gramola celestial, mientras que Ritchie Blackmore derrama un furioso y sentimental catálogo de solos torrenciales, dinamizado todo ello por los andares de gran saurio que Cozy Powell despierta en su kit, enmarañando el camino con una suerte de redobles muy contundentes, complejos y creativos para la época (¿Quién de ellos no era un genio después de todo?). Final épico donde los haya, y en este evento aún quedan más y mejores.

Llega Mistreated, escrito por David Coverdale y Blackmore en pleno seno de Deep Purple para el álbum Burn del ’74, por lo que Blackmore ejerce su patria potestad sobre la criatura y la arrastra a su actual foso de orquesta, para ver qué color toma con sus nuevos músicos. Mistreated es un Blues oscuro y pesado que en la garganta de Dio se revaloriza a cotas astronómicas, no sin antes ser presentado por el líder del conjunto con un delicado punteo en limpio de gran belleza, hasta que el hacha supremo pisa el pedal de distorsión y nos fusila con un flamígero tremolo picking venido directo del futuro (o del mismo Infierno, no estoy seguro), estirándolo hasta dejarnos vislumbrar el doliente riff inicial de la canción y así emprender la banda ya al completo ese forzudo mid-tempo del que está hecha semejante pieza.

En su ecuador, el combo abre un páramo de sosiego para que el apodado “Man in Black” libere de su guitarra una serie de punteos improvisados de una sutileza y un señorío abrumadores, escalas que trepan como arañitas nerviosas y luego bajan sensuales, sensitivas, funcionando como un pequeño séquito que precede a la melodía reina, que emerge exuberante ya impulsada por el retablo de la instrumentación, y nutrida de cierta esencia Santana que la hace maravillosa.

Poco después de que la canción reemprenda sus pasos de gigante, empieza a fraguarse uno de los mejores momentos de todo el álbum. Mistreated se va tornando más dúctil y emotiva (el front-man pone mucho de su parte para ello) hasta que de súbito la banda acelera el paso con un trepidante ritmo de Powell. La sinuosidad tan compungida con la que el gran Dio desliza ese “losing my mind” del minuto 11:24, sinceramente, me inunda el alma. El éxtasis crece más aún si cabe, pues poco después Dio glorifica esa carrera con un luminoso coro que, ayudado por la arrolladora batería de Cozy y los desesperados licks del Guitar Master, consigue erigir un tsunami de fuerza y sentimiento, una apoteosis emocional que rompe las fronteras de la propia música, un pasaje que puede derramar lágrimas de forma inmediata como pocas cosas que he oído. Como reza la misma canción, es para perder la cabeza.

Pasada esa deliciosa tempestad, el pequeño de Portsmouth anuncia una canción que trata de “una dama con largas mangas verdes”. Sixteenth Century Greensleeves es introducida a guitarra acústica por Blackmore, que se marca una versión libre de la pieza tradicional en la que está basada esta canción, aquel Greensleeves que supuestamente compuso Enrique VIII para su amada Ana Bolena. Tras esa caricia renacentista, la canción rompe con un riff rudo y cabeceante, que al ser imitado luego por el Hammond gana brillo y voluptuosidad, braceando codo con codo cuerdas y teclas a través de una tonada al más puro espíritu Rainbow, una fiesta rockanrolera pero de paso distinguido. El agradable mecer de tan melodiosos estribillos da trampolín a los mejores solos de Blackmore de todo el directo, con una emotividad de punzantes ademanes, expresividad y arrojo como el de ese armonioso llanto que puntea el fundador del arco iris a partir del minuto 5:13. Magnífico.

Pero el siguiente y último corte es ya caso a parte, y como hicieron Judas Priest con el Diamonds and Rust de Joan Baez, Rainbow despiezaron el funerario Still I’m Sad de The Yardbirds (1965) y lo reconstruyeron a su medida, rediseñado en función al pulso y sentimiento blackmoresco, pasando de un tenebroso y marcial gatear a un vuelo sin motor de anchas miras y expresión vivaz. Distinta a la versión de estudio, que era instrumental (ubicada en el primer LP de la banda, Ritchie Blackmore’s Rainbow), aquí en vivo es cantada por Dio, por lo que la probabilidad de éxtasis sube a un doscientos por cien.

Y es que la profundidad con la que esa voz penetra en escena con su primer verso es emocionante, como coronándolo todo con aire triunfal, pasional, susurrando luego ese mantra ascendente del pre-chorus, que empujado por la zumbante guitarra va consumiendo la mecha que detonará el estribillo. Pletórico Ronnie James Dio, pero esta vez el protagonismo está muy bien repartido entre los demás músicos según en qué secciones aterricemos de este trasmutado y laberíntico Still I’m Sad. Sería por ello imperdonable no destacar aquí esas melodías de alambre espino con las que Blackmore nos embrolla raudo cual araña que envuelve a su presa, cuya tela son esas notas y las patas las baquetas de Powell, el verdadero titiritero de tan salvaje coreografía. Sobresaliente también la labor del teclista, que a continuación hace su mejor número de improvisación enramando melodías muy inspiradas, basadas en enrevesar la línea vocal del verso pasando de la exquisitez a la absoluta locura, hasta que a partir de los cinco minutos logra enredarlo todo de forma tan saltarina e histriónica que recuerda a los episodios más dementes de los primeros Genesis, flotando ese inquietante feeling de muñecas de porcelana en tiovivos semitonados que plasmaban los de Peter Gabriel en su ‘caja de música’.

La canción retoma el hilo, y después del último verso llega la catarsis absoluta: Dio calla y deja que los instrumentos repitan como un eco la melodía de sus últimas sílabas, la música deja luego florecer otros derroteros mientras Dio sigue esperando, como deleitándose en el espectáculo y la multitud que lo observa, hasta que de él fluye un dulce y profundo coro que imita ceremonialmente la melodía del verso, dibujando con una mántrica ‘o’ el cenit de toda la pieza y quizá del álbum entero, subiéndose poco a poco hasta sobrecogernos con su poderoso torrente, que llena todo el recinto. Cuando parece que todo ya se ha desvanecido, surge ese inesperado riff-martillo que pisa fuerte a son marcial como final alternativo, colofón con el que la banda ya libera lo que les queda de magia, cantando Ronnie ese “Still I’m so sad” adornado por ese sentido punteo del gran Blackmore. Un show épico, desde la primera nota a la última.

Así concluía este On Stage de Rainbow, un disco destinado a girar por siempre como los candentes ciclones de Júpiter, para que las presentes generaciones y las próximas escuchen los milagros de una banda única, que sobre el escenario dilató el metraje de sus canciones para sublimarlas a escalas inimaginables, verbalizadas por nuestro desaparecido héroe y ese instrumento de otro mundo que vivía en su garganta. Ronnie James Dio, nuestra eterna estrella, fulgente en nuestra memoria para siempre.

De alguna forma él sigue vivo, pero más allá de nuestra realidad, pues como él mismo dijo y cantó, “el fin es sólo el comienzo”, y “los soñadores nunca mueren”. Aquel hombre de la montaña plateada emprendió su marcha tomando el arco iris… Hasta siempre, Ronnie, nunca te olvidaremos.

Canciones:
1. "Kill the King" (Ronnie James Dio, Ritchie Blackmore, Cozy Powell) – 5:32 
2. "Medley: Man on the Silver Mountain(Dio, Blackmore)/Blues(Blackmore)/Starstruck(Dio, Blackmore)" – 11:12 
3. "Catch the Rainbow" (Dio, Blackmore)– 15:35 
4. "Mistreated" (David Coverdale, Blackmore) – 13:03 
5. "Sixteenth Century Greensleeves" (Dio, Blackmore) – 7:36 
6. "Still I'm Sad" (Paul Samwell-Smith, Jim McCarty) – 11:01 




La historia cuenta que el concierto comenzó con horas de retraso porque el bueno de Blackmore estaba preso en Austria por un confuso incidente con la seguridad de un concierto (le pegó a un guardia). Ritchie fue liberado bajo fianza sólo horas antes de este show al que asistió directamente desde la cárcel. Estaban en gira presentando temas de sus dos primeros discos (Rainbow, Rising) y material de su, por entonces, próximo disco Long Live Rock ‘n’ Roll. Para buscarle la quinta pata al gato, podemos decir que no hubiera estado de más el anticipo de Gates of Babylon o que incluyeran Stargazer, pero hubiera sido robo. Estas versiones de la banda son excelentes, y aunque a algún metalero le puedan molestar tantos teclados, la actuación de David Stone en esta presentación es muy buena. Las versiones son muy interesantes y potentes, sobre todo de los temas aún no grabados o editados. Arrancan a todo vapor con Kill the King, con su furioso riff y todo el despliegue de Dio. El sonido es crudo y potente y se mantendrá así durante todo el set. Blackmore está en plena forma. Una maravillosa versión del blues/balada Mistreated que es toda potencia y será el único tema de Deep Purple interpretado. Llega el metal clásico con Sixteen Century Greensleeves, con una impecable intro de Blackmore.
La balada Catch the Rainbow es una maravilla a pesar de la amanerada interpretación de Dio; esta composición es una delicadeza y esta versión de diecisiete minutos es excelente. Vuelven al ruedo con el crudo tema Long Live Rock ‘n’ Roll; hasta aquí, lo más directo de la banda.
Vuelven al mítico sonido neo-clásico y épico con Man on the Silver Mountain. Still I´m Sad sirve de base para una suerte de medley/improvisación que dura unos veinticinco minutos, con un blues en el medio y algo de Lady Starstruck. El cierre está a cargo de Do You Close Your Eyes, con Blackmore rompiendo guitarras fiel a su costumbre. Este concierto es por lejos mejor que el disco On Stage, que registra a la banda en vivo durante el mismo período. Una joyita con gran parte de los mejores temas de esta grupo fundamental del hard-rock.
Texto de Federico Larroca http://www.elintruso.com/article.php?id=952

Mi opinión...
Ritchie debió llegar de mala leche al concierto, con un gran cabreo, se comporta mas serio que otras veces, pero al mismo tiempo está mas rabioso que otras veces. Quizás ese fuera el motivo de esas versiones tan largas de algunas canciones, y al final, esa rabia hace que rompa a golpes la guitarra con la que ha deleitado al personal, yo no se si ya habia roto guitarras en escena en otros conciertos. Lo de la rotura de guitarra, en este archivo,de cd, no lo notareis, pero en dvd, si que están esas imagenes, y como al final, arroja lo que queda de la guitarra, el cuerpo sin el mástil, lo arroja al público, que digo yo que de milagro no escalabra a alguno de ellos..je,je.....en resumen, que Rainbow tenia que hacer su propio Made in Japan, pero lo hizo Made in Munich....4ª entrega de sus discos, y a disfrutar el que no haya tenido ocasión de haberlo oido antes.

Rainbow - Live in Munich 1977
Grabado en el Estadio Olimpico de Munich, Alemania, 20 Octubre 1977

Ritchie Blackmore - Guitarra
Ronnie James Dio - Voces
Cozy Powell - Bateria
Bob Daisley - Bajo
Dave Stone - Teclado

CD1
1- Kill the King 4.41
2- Mistreated 11.03
3- Sixteenth Century Greensleeves 8.21
4- Catch the rainbow 17.31
5- Long live rock’n’roll 7.33

CD2
1. Man on the Silver Mountain 14.39
2. Still I’m sad 25.16
3. Do you close your eyes 9.37


Finyl Vinyl es una colección de grabaciones en directo y caras-B de Rainbow, lanzada en 1986, después de que la banda hubiese cesado su actividad en 1984. Ninguna de las canciones de estudio presentes era inédita.

Notas

  • El lanzamiento original en doble vinilo omitía "Street of Dreams", aunque ésta fue incluida en la versión cassette. La primera edición en CD sencillo no contenía ni "Street of Dreams" ni "Tearin' Out My Heart". Estas se recuperaron para el remaster de 2 cd, junto al material gráfico original.

[editar]Listado de canciones

  1. "Spotlight Kid" (Ritchie BlackmoreRoger Glover) – 6:03 - Tokyo 1984 (Live)
  2. "I Surrender" (Russ Ballard) – 5:43- Tokyo 1984 (Live)
  3. "MISS Mistreated" (Joe Lynn Turner, Blackmore, David Rosenthal) – 4:21- Tokyo 1984 (Live)
  4. "Street of Dreams" (Turner, Blackmore) – 4:54- Tokyo 1984 (Live)
  5. "Jealous Lover" (Turner, Blackmore) – 3:10- grabación de estudio, 1981/ cara-B del single Can't Happen Here.
  6. "Can’t Happen Here" (Blackmore, Glover) – 4:14- Nassau, 1981 (Live) (actually from Boston, 1981)
  7. "Tearin' Out My Heart" (Turner, Blackmore, Glover) – 8:05 - San Antonio, 1982 (Live)
  8. "Since You Been Gone" (Ballard) – 3:47 - Monsters Of Rock Festival, Castle Donington, England 1980 (Live)
  9. "Bad Girl" (Blackmore, Glover) – 4:51- Outtake/ B-side of Since You Been Gone single
  10. "Difficult to Cure" (Ludwig van Beethoven; rehecha por Blackmore, Glover, Don Airey, arreglos orquestales por David Rosenthal) – 11:15- Tokyo 1984 (Live)
  11. "Stone Cold" (Turner, Blackmore, Glover) – 4:28- San Antonio, 1982 (Live)
  12. "Power" (Turner, Blackmore, Glover) – 4:25 - San Antonio, 1982 (Live)
  13. "Man on the Silver Mountain" (Ronnie James Dio, Blackmore) – 8:16- Atlanta, 1978 (Live)
  14. "Long Live Rock ’n’ Roll" (Dio, Blackmore) – 7:08- Atlanta, 1978 (Live)
  15. "Weiss Heim" (Blackmore) – 5:15 - Descartada/ cara-B del single All Night Long.

[editar]Músicos







Rainbow: formaciones


Formaciones

A lo largo de su existencia, Rainbow ha estado formada por:
Mk 1: Ritchie Blackmore (guitarra), Ronnie James Dio (voces), Mickey Lee Soule (teclados), Craig Gruber (bajo) y Gary Driscoll (batería). Esta formación grabó el primer álbum en estudio, "Ritchie Blackmore's Rainbow" (1975).
Mk 2: Ritchie Blackmore (guitarra), Ronnie James Dio (voces), Tony Carey (teclados), Jimmy Bain (bajo) y Cozy Powell (batería). Esta formación grabó el segundo álbum en estudio, "Rainbow Rising" (1976) y el álbum en vivo "Rainbow On Stage" (1977).
Mk 3: Ritchie Blackmore (guitarra), Ronnie James Dio (voces), Tony Carey (teclados), Mark Clarke (bajo) y Cozy Powell (batería). Esta formación no grabó ningún disco en estudio.
Mk 4: Ritchie Blackmore (guitarra), Ronnie James Dio (voces), David Stone (teclados), Bob Daisley (bajo) y Cozy Powell (batería). Esta formación grabó el tercer álbum en estudio, "Long Live Rock 'n' Roll" (1977)y el concierto "Starstruck".
Mk 5: Ritchie Blackmore (guitarra), Ronnie James Dio (voces), David Stone (teclados), Jack Green (bajo) y Cozy Powell (batería). Esta formación no grabó ningún disco en estudio.
Mk 6: Ritchie Blackmore (guitarra), Graham Bonnet (voces), Don Airey (teclados), Roger Glover (bajo) y Cozy Powell (batería). Esta formación grabó el cuarto álbum en estudio, "Down to Earth" (1978).
Mk 7: Ritchie Blackmore (guitarra), Joe Lynn Turner (voces), Don Airey (teclados), Roger Glover (bajo) y Bob Rondinelli (batería). Esta formación grabó el quinto álbum en estudio, "Difficult To Cure" (1981).
Mk 8: Ritchie Blackmore (guitarra), Joe Lynn Turner (voces), David Rosenthal (teclados), Roger Glover (bajo) y Bob Rondinelli (batería). Esta formación grabó el sexto álbum en estudio, "Straight Between The Eyes" (1982).
Mk 9: Ritchie Blackmore (guitarra), Joe Lynn Turner (voces), David Rosenthal (teclados), Roger Glover (bajo) y Chuck Burgi (batería). Esta formación grabó el séptimo álbum en estudio, "Bent Out Of Shape"(1983)y el álbum en vivo "Finyl Vinyl" (1984).
Mk 10: Ritchie Blackmore (guitarra), Doogie White (voces), Paul Morris (teclados), Greg Smith (bajo), John O'Reilly (batería) y Candice Night (segundas voces). Esta formación grabó el octavo y último álbum en estudio, "Stranger In Us All" (1995).
Mk 11: Ritchie Blackmore (guitarra), Doogie White (voces), Paul Morris (teclados), Greg Smith (bajo), Chuck Burgi (batería) y Candice Night (segundas voces). Esta formación no grabó ningún disco en estudio.
Mk 12: Ritchie Blackmore (guitarra), Doogie White (voces), Paul Morris (teclados), Greg Smith (bajo), John Micelli (batería) y Candice Night (segundas voces). Esta formación no grabó ningún disco en estudio.

Rainbow: el renacimiento


El renacimiento

Luego de desavenencias personales con los integrantes de Deep Purple (especialmente con el vocalista Ian Gillan), Blackmore abandona la gira 25 Aniversario del grupo que presentaba el álbumThe Battle Rages On después de varios shows que mostraban que las relaciones del conjunto púrpura eran completamente insostenibles (el guitarrista tocando detrás de los amplificadores o negándose a realizar el bis habitual Smoke On The Water y el cantante haciéndole irónicas reverencias cada vez que pisaba el escenario) siendo finalmente reemplazado por el excelente guitarrista estadounidense Joe Satriani para completar el tour, y reagrupa Rainbow en 1995 para la placa Stranger in Us All y para una gira mundial. Para este, su último disco en estudio de hard rock, Blackmore reclutó a Doogie White, antiguo postulante para reemplazar a Bruce Dickinson cuando partió de Iron Maiden en 1992, al bajista Greg Smith ( ex-Alice Cooper ), al tecladista Paul Morris ( ex-Warlock ) y el batería John O'Reilly. Este último se rompe una costilla después de la finalización del disco, por lo que es reemplazado por el último batería de la anterior formación, Chuck Burgi. Hacia fines de 1996 John Micelli reemplaza a Burgi, para el tour europeo, dando la banda el último show en el Esjberg Festival en Dinamarca en abril de 1997. Pese al éxito del disco, sobre todo en Japón, con giras por Asia y Sudamérica, Blackmore decidió empezar una nueva aventura musical con su pareja, la cantante Candice Night, corista de esta nueva etapa de Rainbow, con quien formó Blackmore's Night y hasta la fecha ha editado varios discos de música medieval.

Rainbow: hacia el mercado estadounidense


Hacia el mercado estadounidense

El show es anunciado oficialmente como la despedida de Powell y con Bonnet, se llega a un acuerdo por el cual su partida se anuncia días después como una decisión personal, para no dañar su futuro. Estamos en agosto de 1980. Blackmore y Glover tienen temas compuestos ya desde el año anterior y otro disco en carpeta, por lo que urge encontrar los reemplazos. El novato Bobby Rondinelli es elegido tras audicionar más de cien baterías. Con él incorporado, el grupo graba bases a finales de ese mes en los Sweet Silence Studios de Copenhagen. Blackmore está decidido a romper el mercado estadounidense a toda costa, por lo que orientan la búsqueda hacia esas tierras. Casi por casualidad descubren a un tal Joe Lynn Turner, cantante y guitarrista rítmico de una modesta banda de la costa este llamada Fandango, con cuatro discos en su haber (donde además, el guitarrista principal se llamaba ¡Richard Blakemore!).
Inmediatamente se decide reclutarlo, pues su voz es casi idéntica a la de Lou Gramm, cantante de Foreigner, grupo con el que Blackmore está obsesionado debido a su enorme éxito y a la casi perfecta receta de hard rock melódico con el que trabajan sus canciones. Vuelan con Turner a Copenhagen y el primer día surge una conversación entre Glover y Blackmore que pinta de cuerpo entero el carácter del guitarrista y su implacable metodología de trabajo: Glover le advierte que la mayoría de las composiciones fueron escritas tiempo atrás, pensando en la voz de Bonnet, con un caudal mucho mayor, y agrega: "Si le hacemos cantar esto a Joe va a largar el estómago por la boca". Blackmore, sentado a la consola, levantó la vista y respondió: "Bueno, que largue el estómago por la boca entonces".
Sea como sea Difficult To Cure fue completado y lanzado mundialmente el 12 de febrero de 1981. El diseño de la portada es encargado a la prestigiosa firma Hipgnosis responsables de las portadas de Pink Floyd, por ejemplo. Presenta a un grupo de cirujanos mirando al frente, es decir mirando a quien tiene el disco en las manos, dando a entender que el "Difícil de Curar" es uno mismo, quien siempre sigue comprando los discos y está pendiente del grupo. El nombre le es también adjudicado al último tema, una adaptación de Blackmore del "Himno A La Alegría" contenido en la Novena Sinfonía de Beethoven...que era sordo...y la sordera también es muy "Difícil de Curar". Con todo, los mejores momentos del disco están en el tema con el que, a partir de entonces, el grupo abriría los shows, Spotlight Kid, con una impecable letra de Glover sobre...Blackmore! y otro instrumental, el bellísimo y sentimental Maybe Next Time, una de las mejores piezas que Blackmore haya plasmado en su carrera. Al disco le sigue la gira mundial de rutina (David Rosenthal, excelente instrumentista y transcriptor y proveniente de la música clásica, reemplaza a Don Airey en los teclados ) y comienzan los preparativos para el siguiente.
Para este nuevo proyecto, las premisas son muy claras: acentuar el aspecto comercial de la música para insertar, de una vez por todas, al grupo en los EE.UU (donde todavía no tocaban en lugares grandes excepto como banda soporte. La gira anterior por EE.UU., por ejemplo, fue abriendo los shows de Reo Speedwagon). Blackmore sabe, además, que debe captar nuevos fans. Sus seguidores de siempre son ahora treintañeros que paulatinamente se van alejando del rock y hay una enorme audienca joven para la cual su nombre no significa nada. Es con esas intenciones que Straight Between the Eyes es plasmado en Canadá, en marzo de 1982. Para bien o para mal, lo cierto es que, finalmente, lo consiguen. Stone Cold, el corte de difusión, llega al Nª 2 del ranking estadounidense y el disco vende muchísmo (tanto, que en América es, después de Machine Head, el disco más vendido de todos los de Blackmore ). La foto del guitarrista vuelve a la tapa de las revistas, el grupo encabeza sus shows como acto principal, es requerido para varias transmisiones radiales, los videos promocionales son muy difundidos, etc, etc. Ahora si, el campo está sembrado para un regreso triunfal de Deep Purple. Pero, se sabe, Blackmore decide darle una vuelta más de tuerca y el grupo se sobrevive a sí mismo un año más, durante el cual plasman, de paso, el mejor disco de todo el período Turner, el excelente Bent Out Of Shape, grabado entre Mayo y junio de 1983 en Copenhagen y editado en septiembre de ese año. El LP, a pesar de ser muy superior a Straight Between the Eyes vende apenas la mitad de lo esperado, por lo que apenas es apoyado por material de difusión. La gira tampoco es grande, unas pocas fechas en las que, sin embargo, el grupo suena ajustadísimo, firme y lleno de fuerza (Chuck Burgi, reemplaza a Rondinelli en la batería). A fin de año la actividad del grupo se paraliza, en espera de las novedades sobre la reunión de Deep Purple. Pero cuando estaba todo listo, un productor japonés, consciente del eterno fanatismo y la veneración del público de su país por Blackmore, programa dos últimos conciertos en el Budokan de Tokyo, los días 13 y 14 de marzo de 1984. Blackmore, según palabras de Rosenthal, apenas asistió a los ensayos previos, sin saber él y los restantes músicos qué esperar del neurotico guitarrista. El último día, el arco iris vuelve a brillar en todo su esplendor; una orquesta sinfónica completa acompaña a Blackmore, de brillante desempeño, en una inolvidable y majestuosa interpretación de la 9º de Beethoven, brindándole a esta historia un final acorde a la grandeza del grupo. Esta gran actuación quedaría plasmada en un video oficial exclusivo para Japón y parcialmente en el doble póstumo Finyl Vinyl editado en 1986.

Rainbow, el nuevo cantante


El nuevo cantante

Tras el alejamiento de Dio y el resto, Ritchie Blackmore se encontraba en una encrucijada tanto personal como artística viviendo un período convulsivo de cambios internos (un divorcio) y externos (su banda). No resulta extraño entonces que decidiera buscar apoyo en alguien que conocía bien y que, además había ido progresando profesionalmente hasta convertirse en un prestigioso productor: Roger Glover. Si bien la partida del bajista de Deep Purple allá por 1973 había sido mucho menos que amistosa, casi seis largos años habían pasado desde entonces por lo que los ánimos volvían a estar predispuestos por ambas partes. Desde el principio quedó bien claro que la misión de Glover como productor era llevar a Rainbow al reconocimiento masivo en EE.UU., aun cuando esto significara cambiar los planteamientos musicales del grupo estilística y estéticamente. Pero Blackmore fue más allá, y le propuso a Roger volver a los escenarios en su viejo rol de bajista, lo cual también le permitió compartir los créditos de composición. Glover aceptó globalmente el compromiso y pasó a ser la fuerza conductora de Rainbow, por más que se hable del grupo solista de Blackmore.
Había que rearmar la banda. Mientras convocaban nuevamente a Cozy Powell. Ritchie y Roger comienzan a componer. Con el agregado, días después, del sesionista Don Airey en teclados, el cuarteto se dirigió a Paris en enero de 1979, y nuevamente en Le Chateau Studios grabaron bases y pistas instrumentales para ser usadas en el próximo disco. El puesto más importante y difícil de cubrir era el de cantante. El primer candidato fue Ian Gillan, pero el no de Gillan los puso de nuevo en cero. Roger Glover sugirió el nombre de un cantante australiano al que había oído en cintas y que era muy popular en su país, pero desconocido en el resto del mundo: Graham Bonnet. El guitarrista y el bajista viajaron a Australia y vieron a Bonnet en vivo. Vocalmente estaba muy bien, pero visualmente era lo más alejado posible de la idea que Blackmore tenía sobre como debía lucir un frontman. El pelo muy corto y el look James Dean no iban para nada a tono con Ritchie. Pero no se podía perder más tiempo, así que Bonnet fue reclutado. De allí fueron a París, grabándose las voces y los arreglos finales a finales de febrero. El grupo fue presentado oficialmente y el 1 de agosto de 1979 el LP Down to Earth fue lanzado. Ya allí se puede ir sintiendo la transformación, aunque paulatinamente. La música es más comercial y la imagen también (todos se recortan el pelo para no acentuar el contraste con Bonnet).
Logran el primer hit-single con Since You've Been Gone (Nº 6 en los charts) y enseguida repiten con All Night Long (Nº 5 en los charts). La gira mundial también funciona, con excelente respuesta en Japón, Australia y Nueva Zelandia. Los ingleses, en cambio, no tiene muchas oportunidades. El concierto en Wembley Stadium termina en una batalla campal y destrozos que motivan la intervención policial cuando Blackmore se niega a hacer un bis tras solo 75 minutos de show. La repercusión es tan negativa que Blackmore debe "limpiar" su imagen días después concediendo un reportaje al diario Melody Maker donde es entrevistado por un grupo de sus fans, en vez de un periodista. Más allá de esto, Blackmore y Glover comienzan a ver que la cosa con Bonnet no funciona. Su comportamiento en escena es, como mínimo, errático, habiendo noches en las que no consigue comunicarse con la audiencia. La situación empeora cuando Cozy Powell anuncia su intención de partir, tras el éxito de su disco solista. El grupo es invitado a encabezar la primera edición del festival Monsters of Rock (otra marca histórica para Blackmore, al convertirse con los años este evento en el más importante del hard rock y el heavy metal. Un resumen de todo este concierto, con dos temas de Rainbow, es editado oficialmente meses después, en octubre).

Rainbow: Nueva era


Nueva era

Al año siguiente, editaron On Stage, un disco en vivo que marca de manera brillante el fin de la formación clásica de Rainbow. Al igual que en el Made in Japan, el aclamado disco en vivo que años antes grabó Ritchie junto a Deep Purple, On Stage incluye versiones extendidas de los primeros clásicos de la banda, y que dieron muestra de la elegancia y virtuosismo del quinteto, marcando la pauta para un subgénero que se acuñaría como tal unos 15 años más tarde: el heavy metal progresivo. Un detalle: el disco omite casi completamente los temas de Rising salvo un breve fragmento de Starstruck (en especial Stargazer que era considerado poco menos que el climax de los shows, así como el bis habitual Do You Close Your Eyes donde Blackmore da rienda suelta a sus instintos destructivos) además de ser muy corto como disco doble (apenas 60 minutos). Con todo el disco contiene algunos momentos absolutamente impresionantes dejando claro testimonio del nivel alcanzado por el hábil guitarrista y su banda.
Mientras todo esto ocurría, el grupo se reunía en Paris, en los estudios Le Chateau, para preparar el nuevo LP. El bajista Jimmy Bain no fue convocado. En su reemplazo, Blackmore llamó aMark Clarke, ex integrante del grupo Tempest, que venía de acompañar al por entonces líder y teclista de Uriah HeepKen Hensley, en su segundo disco solista, Eager To Please (un disco en el que se incluía una composición del propio Clarke llamada curiosamente Stargazer). Tras dos meses de sesiones intermitentes Blackmore, disgustado con los resultados despide a Tony Carey primero y a Mark Clarke poco después. El disco queda parado: Blackmore regresa a Inglaterra y comienza a probar músicos. Al no quedar conforme con ninguno, vuelve a París y regraba él mismo todas las partes de bajo. Las partes de Tony Carey son regrabadas en diciembre por un sesionista llamado David Stone, que es finalmente incorporado como un miembro estable. Poco después la alineación se completa con Bob Daisley de bajista y así se presenta el disco, pero el bajo de todo el LP queda tocado por Blackmore. Long Live Rock and Roll, que incluye un puñado de canciones magistrales, como la mística Gates of Babylon (cargada de reminiscencias orientales), la atronadora Kill the King o la hermosísima Rainbow Eyes, es lanzado en el Reino Unido el día que el guitarrista cumple 33 años, el 14 de abril de 1978.
Queda un tema fuera del disco Night People que algunas noches era incluido brevemente en el medio de Man On The Silver Mountain. La gira lleva al grupo a EE.UU., que es la única plaza que no logran penetrar, con magras ventas de todos los discos y simples editados hasta el momento. El tour se completa con Blackmore frustrado ante esta situación. Poco después le anuncia a Dio su intención de darle a la música del grupo un planteamiento más comercial. Blackmore quiere llegar a la línea de bandas como JourneyForeigner o REO Speedwagon. Dio no acepta estos términos y renuncia. Casi enseguida Blackmore, sintiendo que el cambio en la banda debe ser más profundo, despide a Daisley y a Stone. Solo queda a su lado Cozy Powell. La época de oro de Rainbow terminaba, una época en la que Blackmore plasmó, tanto en disco como en vivo algunas de las más fascinantes creaciones de su carrera.

Rainbow, el comienzo


El comienzo

Ritchie Blackmoreguitarrista de Deep Purple, discrepaba de la orientación musical de esta banda y optó por separarse oficialmente en abril de 1975 para dedicarse a proyectos personales. Para ello convocó a los miembros de una banda ya existente, Elf, exceptuando al guitarrista con los cuales había estado en los Musicland Studios de Múnich (el mismo utilizado para Stormbringer de Deep Purple) entre Febrero y Marzo de ese año. Elf había sido soporte de Deep Purple Mk III durante algunas fechas de su última gira norteamericana. Con esta formación salió el primer álbum, titulado escuetamente Ritchie Blackmore's Rainbow 1975, el cual ofreció como relativo éxito la canción Man on the Silver Mountain. Pero a continuación, Blackmore desarmó el grupo y se quedó solamente con el cantante, Ronald James Padavona, más conocido como Ronnie James Dio, con quien compartía gustos comunes por temas como la música clásica y el ocultismo. Esta situación los dejó en una extraña posición, con un disco grabado listo para salir pero sin una banda para presentarlo en vivo.
A la base Dio-Blackmore, que había demostrado tener una química indudable a la hora de sentarse a componer, se agregó un nuevo integrante: el batería Cozy Powell. La incorporación del otro poderoso señor de los tarros de Jeff Beck resultaría vital para la obtención del sonido épico y demoledor que caracterizaría a la banda por los siguientes 5 años. Luego se integraría el bajista Jimmy Bain y el teclistaTony Carey. El 12 de noviembre de 1975, en el Beacon Theater de Nueva York se realiza el primer recital de Rainbow de todos los tiempos, con Argent como soporte (una excelente banda que tuvo como guitarrista a Russ Ballard, de quien Blackmore hará famosas, pocos años después, dos composiciones suyas, Since You've Been Gone y I Surrender)
Lo que puede considerarse como el primer éxito verdadero vino en 1976 con el álbum Rising, producido por el inconfundible Martin Birch. Este álbum no produjo ningún single pero fue muy vendido durante bastante tiempo. El disco es considerado por muchos como una de las mejores producciones de la historia del Heavy metal. En este disco puede encontrarse Stargazer, una de las canciones de referencia del género, que marca el inicio de las letras de "dragones y mazmorras", tan características de la carrera de Ronnie James Dio.